
Una escuela, mucha gente, muchos prejuicios. Prejuicios sobre uno mismo, quién iba a creer que finalmente los prejucios que tenemos sobre los otros en el fondo son prejuicios que tenemos sobre nosotros mismos, y nos posicionamos de una cierta forma para a ver a la gente... paf nacieron los prejuicios inútiles.
Mucho tiempo, dos semanas ha sido mucho tiempo pero se han pasado volando. Mañana será viernes, fin de semana, ¿descanso? seguramente no, pero otra semana pasó y no me dí ni cuenta, qué miedo. Pero mascamos cada momento, cada pequeña criatura llamada creación entre carcajada, desesperación y miedo.
Sí, mucho más que una escuela de teatro, una escuela de vida, porque no hay creación que salga natural si no logramos serlo con nosotros mismos. Por eso hay que vivir, y cómo diría mi querido director "Pucha que es rico agarrar la vida y meter la cabeza los brazos la pierna y todo el resto de lleno adentro". Ahí quedamos. A esforzarse con gusto, ganas y preguntas por doquier. A subir cuestas interminables con las piernas rotas y desgarradas y llegar arriba libre de algunas pregunas y de otras no. A seguir aprendiendo, y sobre todo aprender a aprender, toda una vida. Ojalá así sea.