miércoles, 4 de febrero de 2009

Tierras de ocre

Bella la tierra, los soles de los distintos lugares. Bellos los lagos y la verde sequía que caracteriza nuestro continente. Digo verde sequía, tanto natural como cultural, puesto que la tierra nos dio cultura le dimos cultura a la tierra, seguramente sin rendirle un gran servicio. Recorrer los años y descubrir amargas sonrisas que vamos dejando detrás de nosotros quizá sin darnos cuenta, sin percatarnos de la automutilación permanente a nuestra madre cultura... Tierra.

Hoy veo un niño embarrándose los pies descalzos al lado de un balón de trapo, a su lado un pulgoso de esos harapientos que va con él a todas partes. Ahora son dos y más tarde tres hasta ser muchos los que embarrarán el destartalado balón. Al lado del barro están la casas, muralla de piedra mitad derrumbadas y otras a mitad sin terminar; casas de adobe con techo de plástico, casas de niños embarrados, casas de nuestra mutilada cultura.

Trazos de un mosaico duramente ensamblado y sostenido con quizá que pegamento demagógico en el que se ensamblan modernidad, luchas proletarias, ineficacia burocrática, pasado invadido, reivindicaciones indentitarias y por sobre todo mucha pobreza. Aquella pobreza, fuerza de la naturaleza que da a veces alegría del vivir, pobreza de aquella que nosotros etiquetamos como tal por la envidia de no conocer el esfuerzo y la satisfacción, pero pobreza al y al cabo porque está inserta en el cuadro que le han impuesto.

¿Y qué tal es la mirada de éstos, en los que irrumpimos sin cesar con un ansia de grandeza y arrogancia? Son miradas generalmente temerosas, fascinadas, curiosas pero jamás indiferentes. Aquellos que se acostumbraron a pasar desapercibidos, aquellos que estaban acostumbrados a esquivar realidades y a fundirse en la indiferencia, les mandan de un tarascón el mundo de la diferencia... una mirada. Una mirada y por primera vez temes al mundo porque no es como te lo han dicho, puesto que el mundo es como lo vivimos y no como nos lo dicen ahora te das cuenta de que no has vivido y que algo más que todo se te escapa de las manos.
Temor

Puno, Perú 21/01/2009

1 comentario:

Asmara dijo...

se nos escapa de las manos...
me gustó mucho lo que escribiste manu
algun día recopilaré los diarios de tantos viajes


te amo y te extraño

besos